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El Parador de Olite-Erriberri reabre al público completamente renovado

01/06/2026

El Parador de Olite-Erriberri ha recibido a sus primeros clientes tras una reforma integral que ha contado con una inversión total de 8,6 millones de euros. Con esta ambiciosa actuación, que ha mantenido cerrado el establecimiento durante casi 20 meses, el Parador ofrece a los visitantes una experiencia contemporánea en un enclave histórico excepcional.

Ubicado en el Palacio Viejo o de los Teobaldos, dentro del conjunto del Palacio Real de Olite —uno de los conjuntos gótico-civiles más importantes del continente y una de las cortes más sofisticadas de la Europa medieval—, el Parador propone una lectura renovada de este espacio único. Una remodelación orientada a modernizar y mejorar el edificio y sus instalaciones, sin renunciar a su esencia ni al carácter de uno de los Paradores más emblemáticos de la Red.

“Esta reapertura tiene un significado muy especial. Supone seguir cuidando un patrimonio que es de todos y todas, preservar la memoria de este lugar y garantizar que continúe siendo un referente cultural, turístico y económico para Navarra y para el conjunto de España”, ha subrayado la presidenta de Paradores, Raquel Sánchez. “Ha sido una espera larga, pero necesaria. Esta intervención era imprescindible para renovar el edificio, modernizarlo y situarlo a la altura de lo que representa: una auténtica joya dentro del conjunto monumental en el que se ubica”.

El Parador de Olite-Erriberri, que ocupa el ala más antigua del majestuoso palacio-castillo de los reyes de Navarra, es el único Parador existente en la Comunidad Foral de Navarra. Su remodelación ha consistido, entre otras actuaciones, en la reforma de cubiertas, la sustitución de la carpintería exterior y la remodelación integral de habitaciones y baños.

Además, el proyecto también ha incluido actuaciones orientadas a mejorar las condiciones del personal, con la reforma de las zonas de personal y la climatización de la cocina y la lavandería. De los 8,6 millones de euros invertidos, 8 millones corresponden a Paradores y 600.000 euros a fondos europeos gestionados por Turespaña, con los que se han restaurado las fachadas y la torre y se ha instalado una nueva iluminación monumental.

Recuperar el carácter palaciego desde una mirada actual

Uno de los cambios más visibles de la reforma es el interiorismo. La intervención ha respetado y puesto en valor la monumentalidad del edificio, manteniendo visibles elementos originales del edificio —como la piedra, el ladrillo, los arcos y los pasajes—  e integrándolos con una propuesta de decoración actual, elegante y coherente con la identidad del lugar.

Lejos de recrear un pasado idealizado, el proyecto apuesta por asumir la riqueza ecléctica del palacio, donde confluyen la tradición navarra, la influencia francesa y la herencia mudéjar. La experiencia se articula a través de una cuidada paleta cromática inspirada en el paisaje y la cultura vitivinícola de la zona —arcillas, tonos burdeos, mieles y dorados— que acompaña al visitante a lo largo de todo el recorrido. Se trata de un ambicioso proyecto que abarca tanto habitaciones como zonas comunes y que ha sabido recuperar el carácter palaciego del edificio desde una mirada actual, sobria y respetuosa con su historia.

Un proyecto artístico inspirado en el zoológico medieval

A ello se suma una propuesta artística contemporánea que dialoga con la historia del lugar. El proyecto evoca el pasado medieval del castillo, cuando Carlos III convirtió a Olite en un espacio de cultura, arte y celebración, transformando la fortaleza en uno de los zoológicos cortesanos más singulares de la Europa medieval, con animales exóticos como leones, camellos, jirafas, búfalos o loros. “La idea es recordar que Olite fue, más que un centro de poder, un lugar de asombro y fascinación que deslumbró a visitantes y embajadores”, apunta Raquel Sánchez.

Las obras de Estela de Castro, Nacho Martín Silva, Manuel Vilariño y Álvaro de la Vega recuperan simbólicamente ese imaginario y hacen un guiño al pasado, trayendo de vuelta al Parador a través del arte contemporáneo la presencia de esos animales exóticos en la antigua corte. Una apuesta que invita a una reflexión actual sobre la relación del ser humano con la naturaleza y la construcción de lo artificial.

La presidenta de Paradores destaca que, al margen de las mejoras materiales, esta reapertura representa mucho más que volver a abrir las puertas de un hotel, por el impacto económico y social que representa para toda la zona: “Hablamos de un municipio de menos de cinco mil habitantes, pero con un patrimonio histórico y una proyección cultural extraordinarios. Por ello, Olite-Erriberri y su gente merecían tener un Parador a la altura de lo que representan, de su historia, su patrimonio y el orgullo con el que cuidan y viven este lugar cada día. Y hoy podemos decir que ese objetivo se ha cumplido”.